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Parque Arqueológico de Burrén, en Fréscano. ¡Ven a visitarlo!

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El Parque arqueológico de la I Edad del Hierro de Burrén, en Fréscano, es un lugar ideal para descubrir cómo la arqueología es capaz de interpretar cómo vivían en el valle del Huecha durante la prehistoria reciente. Visita el museo, realiza las actividades, experimenta la prehistoria con los cinco sentidos y disfruta de un entorno incomparable para una excursión educativa.

Gracias al colegio Sansueña, de Zaragoza, por permitirnos grabar su visita.

Comienza el protocolo para la recreación experimental del proceso de obtención de hierro en el Parque de Burrén (Fréscano)

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Arriba a la izquierda, planimetría del horno. Arriba a la derecha, aspecto del horno excavado. Abajo, recreación experimental de la estructura en el parque de Burrén.

El horno protohistórico de reducción directa del yacimiento de La Pastora (Aliseda, Cáceres) (consultar artículo aquí: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6262943 es el único ejemplar de la península ibérica que ha sido identificado y estudiado en profundidad. Existe una gran dificultad en la identificación de este tipo de estructuras, pues no se encuentran en recintos habitados, sino junto a los puntos de aprovisionamiento. El estudio experimental de la reducción de mineral de hierro nos ayudará a comprender mejor de dónde llegaba la materia prima al poblado mediante el estudio comparativo de los subproductos arqueológicos y los generados experimentalmente, así como a afinar la búsqueda en el entorno de la comunidad del Huecha (fundamentalmente el Moncayo) para localizar los lugares de aprovisionamiento, que deberían presentar hornos de reducción asociados.

Para la reconstrucción del horno se han empleado arcillas locales y fibras vegetales. Se ha excavado un pequeño basamento (15 cm) donde asientan tres hileras de lajas que sustentan la campana y la chimenea, que alcanza los 50 cm de altura. Se han practicado tres orificios sobre la línea del suelo donde se insertarán las toberas de soplado, que deben orientarse a la base del combustible, y uno más en la chimenea para observar la evolución del proceso, que lleva unas ocho horas. También hay una apertura en la base desde donde acceder al producto resultante.

Hemos optado por recrear una estructura accionada por fuelles, pero en el futuro habrá que experimentar con horno de mayor tamaño, alimentados ya no mecánicamente, sino aprovechando las corrientes de aire.