Las primeras comunidades neolíticas comenzaron a contemplar la naturaleza de forma antagónica a los grupos de cazadores recolectores que les precedieron, la prolongación de los períodos en lugares fijos les permitieron contemplar ciclos completos de la vida vegetal y animal. La domesticación de las semillas, entre ellas los cerealia, posibilitó la producción de pan en hornos y el ser humano empezó a dotar de significado a un curioso proceso físico-químico, la fermentación. En la actividad didáctica «El Pan y la semilla: El misterio de las Dos Diosas», los participantes se introducirán en la cosmovisión de las primeras comunidades campesinas a través de un proceso central, el que transforma la semilla en pan.